Su verdadero nombre es Juan Pedro. Tuvo la gran suerte de llegar a este mundo gracias a la desinteresada ayuda que le brindó el portero de un prestigioso colegio francés, a su desamparada madre.
Si bien, en el árbol genealógico de este can no existe ningún indicio de parientes franceses, es capaz de entonar (a punta de aullidos) con una impresionante habilidad la Marseillaise. Su plato favorito es el ratatouille, adora las baguettes frescas por la mañana y las chicas que usan boina.
El gran sueño de Jean Pierre es conocer Paris en otoño, visitar la torre Eiffel y asistir a un espectáculo musical en el Moulin Rouge. Para conseguirlo, sagradamente todos los domingos apuesta en las carreras de caballos y de lunes a viernes asiste de oyente a clases de francés.